1915 - 1930

1915 - 1930

Con un realismo luminoso, virtuoso en lo formal, desarrolla una pintura sensorial. Pinta Urquiola, el valle de Leniz.
 
Fiel a si mismo pinta lo que ve, de forma emocional. Su amor al paisaje es algo innato. Luces y sombras se cruzan rítmicamente, como reflejo de la realidad cambiante de sosegada belleza.

En los años 20 pinta el mar que se convierte en elemento principal. Sin estridencias.
Pinta cada vez con mayor libertad, no plantea una única técnica, sino un lento proceso de adecuación dentro de su madurez. Pintor pulcro y esmerado, sensorial y contemplativo.

La serie de cuadros de sus “Espejos” en el rio Ebro, contiene obras magistrales.

Su pincel es firme y seguro en sus maneras y atrevido en sus contrastes. Lo vital y estético cruzan intereses. Cada vez es menos realista, con movimientos ondulantes.


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